miércoles 24 de octubre de 2007

Visita a Torre Luna

Estando el domingo en casa durmiendo la siesta, nos llama una amiga para ir a asaltar la casa conocida como Torre Luna. El plan era bueno, cinco o seis manojos de llaves, y la tarde para ver que llave abría cada puerta. Así que con el PT Cruiser corriendo fuimos allí y nos encontramos ésto.

Una linda casita a las afueras de Zaragoza construída para Gil Gonzalez Marcilla, promotor y aparejador de la obra. Se proyectó y ejecutó hacia la mitad de la década de los años 30 del siglo pasado. Construída en la ladrillo caravista, es una muestra de la arquitectura que llaman historicista. No preguntéis y buscarlo en Google.

Tiene en la parte de atrás una linda piscina rebosante de agua desde donde hay unas vistas preciosas de los campos de Zaragoza.

La casa principal de la Torre es de planta cuadrada con un torreón adosado en la fachada principal.


Anexa a ella, hay una línea de casitas de una o dos plantas.
No habitada hoy en día, hace años se alquila como discoteca o restaurante. Y en una de las casitas nos encontramos este baño de niños de la guardería que hicieron uno de los alquilados. No se nota bien en la imagen, pero los complementos que hay son de la talla de un niño o niña de 2-3 años.
Momento en el que los "ladrones" consiguen abrir una de las casitas.
Momento de triunfo para la propietaria.
Escaleras super anchas, cómodas y limpias, con las que poder acceder a la pequeña terracita que veíamos en la foto de arriba.
E imagen de la Torre desde dicha terracita.
Momentos de relax entre revienta-puertas y revienta-puertas.
Las casitas de atras desde la parte posterior.
Discreta entrada a las catacumbas de la finca. Nadie se atrevió a bajar hasta la puerta y mucho menos a cruzar un pequeño pasillo que une la Torre con las casitas de atrás.
E imágenes del interior de la Torre después de una reforma hecha. Quede constancia de que no me atreví a subir sólo hasta la tercera planta sin la compañía de la propietaria... que miedo...
Porque así con la luz de los flashes se ve muy bien, pero a las siete de la tarde sin luz, con las ventanas cerradas... ahí no entraba nadie...
El artesonado del patio interior.
Columnas de la planta baja, que son reaprovechadas de un convento del siglo XVI.
Imagen terrorífica de la entrada principal cuando nos íbamos de noche.
Y un detalle de los azulejos que están en un banco en plena calle, que si estoy de noche y miro a la casa, no soy capaz de sentarme en el.

Creo que voy a comprar la propiedad para hacerla residencia veraniega.

1 comentarios que hay:

Tausiet dijo...

He añadido un enlace a tu crónica en:

http://tausiet.blogsome.com/2007/12/10/los-palacios-renacentistas-de-zaragoza/

Gracias y un saludo,
A.